LAS DOCE CANASTAS

     La vida es como una historia que aparenta que no ha culminado de escribirse. Cada día es una página en blanco que, en nuestra mentalidad terrenal, podemos entender que cada hora que pasa se va escribiendo algo en ella. Más nuestra historia ya está escrita, Dios ha diseñado cada una de las páginas. Perdón si me tomo un poco de tiempo hablándote sobre algo que tal vez has escuchado anteriormente. Pero ahora que estamos a punto de culminar el año 2024 y reflexiono sobre mi vida y lo que Dios ha hecho por mí, entiendo que él es el autor de mi ser y de mi destino. 

 

Ahora cambiando un poco de tema, sin olvidar lo que acabo de comentarte, llevo varios días pensando en una clase que les di a mis estudiantes. ¡Ay! Se me había olvidado. Tal como te dije, a Dios le gusta escribir giros inesperados en nuestra vida. Ahora soy maestra de educación cristiana, por lo que fue una trama muy jocosa y sorpresiva de su parte. Regresando al tema principal, le comentaba a los chicos sobre una historia que muchos conocemos, pero al estar compartiéndolas con ellos, hubo una revelación de parte de Dios tanto para ellos como para mí. 

 

Les hablaba del milagro de la multiplicación de los panes y los peces (Marcos 6:41-44, Juan 6:1-15). Les comentaba que la Biblia nos habla de que fue un niño (un joven)  el que dio sus cinco panes y dos peces. 

 

Primer punto: no importa tu edad, cuando Dios tiene un plan, él va a utilizar un corazón dispuesto. 

Mientras les hablaba, uno de ellos me dijo: “Eso fue una ofrenda”.

Y mi respuesta inmediata fue “Sí, visualicemos que los panes y los peces son algo que tú aprecias mucho, que deseas porque estoy segura de que el niño también tenía hambre”. 

 

Segundo punto: Cuando le ofreces tu vida a Dios y las pones en sus manos, él se encargará de que, no importando el sinnúmero de retos y las circunstancias, él te multiplicará. 

Prosigo a contarles de cómo los discípulos reparten la comida al haber Jesús hecho el milagro, les cuento que cada una de las personas pudieron ingerir alimentos y de cómo sobre doce canastas de panes y peces. Ahora aquí, querido lector, es que comienzo el blog oficialmente. 

Lo que Dios retumbaba en mi corazón una y otra vez eran esas doce canastas que sobraron. Dios ponía palabra sobre mi boca y te invito a que tomes esto para ti. Cada año tiene doce meses, por lo que las doce canastas para mí representan abundancia, representan cobertura y me hace entender que, así como el niño vamos ante su presencia, con lo que tenemos, el padre se encarga de suplir cada necesidad. Desconozco que le entregaste este año a Dios, que fue eso lo que te costó ponérselo en sus manos. Pero de algo estoy firmemente creyendo: hay doce canastas llenas para ti. 

 

Cree que en enero no importa la cantidad de cosas que te enfrentes, así como aquella multitud fue saciada de su hambre, tú también serás saciado. 

Ten fe febrero de que, cuando veas la canasta con pocos panes y peces, él cumplirá sus promesas y pacto contigo y habrá una canasta llena de provisión para ti y los tuyos. 

En marzo y abril, camina, de lo que has recibido, multiplícalo en otros. Así como has sido servido, sirve, ayúdalos a ver que Cristo puede llenar sus canastas. 

En mayo y junio, cuando en las fuerzas mengues y no desees seguir, no olvides que Dios te ha preservado y te ha suplido para que camines por las aguas turbulentas, no quites tu mirada de él.

En julio y agosto, las temporadas cambian, mira tu canasta y toma la transición que Dios te  está llamando que tomes, él no te abandonará en tus nuevas sendas. 

En octubre y noviembre, esas canastas representan la salvación para tu casa, para tu familia, para tus amigos, para una persona. Sé el instrumento. Dios no te dejará en vergüenza y pondrá palabra en tu boca. 

En diciembre, mirarás la canasta y recordaras que mientras vivas sujeto al Padre, Hijo y Espíritu Santo nada te faltara, continuaras multiplicándote y bendiciendo a otros con cada porción que no solo es material, sino que comenzará a fructificar desde tu interior para continuar trabajando en pos del reino de Dios.

 

Entra a este 2025 con la cabeza en alto, entregándole a Dios todas tus cargas, proyectos y planes y áreas en tu vida que todavía no le has entregado. Comienza el capítulo 25 con la presencia de Dios (valga la redundancia) más presente que nunca en tu vida. Nada te faltará y serás multiplicado una vez que le entregues a Dios todo. 

 

Te deseo un feliz año, lleno de su presencia y de cumplimiento sobre lo que él te ha prometido. Te invito a que nos pongamos manos a la obra para continuar viendo las doce canastas llenas.  

 

 

 

 

 

Next
Next

El sobre Libertador